Los viñedos hoy en día pueden hacer uso de múltiples tecnologías para mejorar la calidad de sus cultivos, entre ellos es posible aprovechar los cielos gracias a los drones, específicamente en este caso a la llamada “Teledetección”, que permite una visualización aérea para obtener información precisas de los cultivos. Hoy en día existen múltiples empresas capaces de ofrecer esta clase de servicios, los cuales ya han dado resultados exitosos para compañías que han hecho uso de ellas, como ejemplo está el de España con el caso de Roqueta Origen, quienes utilizaron los servicios de AgroMapping.

El flujo de trabajo: Adquisición de datos

Para los viñedos, la elección del momento es esencial. Normalmente los vuelos se realizan cuando las uvas comienzan a cambiar de color y comienzan a acumular azúcares – un periodo llamado “Envero”. Cuando los viñedos llegan a este estado, lo plantado se considera listo para cosechar.

La adquisición de datos comienza luego de una reunión donde el conocimiento del piloto, la experticia agrícola y de vinos se unen para definir el mejor plan para producir los datos de mayor calidad posible.

Análisis

Luego del vuelo, las imágenes se interpretan para visualización y análisis. Tomando ventaja de las imágenes ofrecidas en alta resolución, se clasifican los datos para producir zonas de crecimientos homogéneas para cada variedad de planta. Solo pixeles de vegetación para viñedos se incluyen para clasificación de datos. Esto es importante dado que diferentes variedades y años de plantación introducen ruido y variabilidad que no está relacionada al estado de crecimiento de la plantación o estrés.

Imagen de Aplicación MicaSense mostrando campos europeos

No solo datos, sino información procesable.

Para proveer una gran prescripción agrícola, algunas empresas validan las imágenes en terreno con un equipo de técnicos. Solo luego de la validación de los terrenos, los mapas obtenidos pueden ser aceptados o reclasificados para cumplir las expectativas de los clientes y de su propia empresa.

La clasificación es solo el comienzo, las compañías luego ayudan a los viñedos a mejorar su producción también analizando las condiciones de crecimiento por temporada, lo que muchas veces involucra vigilancia en el suelo. El objetivo principal es crear zonas de manejo desde mapas con variables agrónomas. Este es un exitoso camino para no solo proveer datos, también información que quienes cultivan pueden utilizar. Entre los múltiples campos donde se pueden usar estas aplicaciones se encuentran:

  • Segmentar campos en zonas de manejo, permitiendo radios de fertilización variable, irrigación adaptativa e intensidad de variables de poda.
  • Apuntar áreas para ramas delgadas, asegurando uvas de mayor calidad.
  • Desarrollar protocolos de muestras especializadas, con el fin de controlar extracción de fruta, determinar el tiempo óptimo de cosechar o realizar estimaciones de rendimiento de producción.

El futuro de esta tecnología es más que seguro se enfocará en definir propiedades de calidad para ayudar a los productores de vino a replicar añejos específicos cuando sea posible.

Analistas españoles revisando cultivos en terreno

Para finalizar

El sobrevuelo de drones con buen equipamiento incrementar significativamente la fiabilidad de los mapas de cultivos producidos. Los datos confiables facilitan la interpretación más precisa de mapas y consecuentemente un mejor manejo de cultivos.

El flujo de trabajo debe siempre comenzar determinando los requerimientos del agricultor, ya que esto nos lleva a la selección de sensores apropiados y un plan de vuelo. Luego, solo después de trabajar con equipos y señores de calidad que aseguren datos comprobables y repetibles, y con el apoyo de conocedores en la agronomía se puede transformar estos datos en información procesable. Lograr ello es clave para satisfacer los altos estándares de los productores vinícolas.

[Artículo traducido y adaptado desde Focal Point]